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Cada día hay más evidencias científicas sobre los beneficios de la meditación, mientras crece el interés por conocer a fondo sus mecanismos psico-biológicos.

El primer paso es darte cuenta de que eres el pensador, no el pensamiento.

 

La mayor parte del sufrimiento humano es innecesario. Es creado por uno mismo mientras la mente maneje nuestras vidas. Eckhart Tolle – El poder del ahora

 

 

 

¿Por qué meditar es tendencia? ¿Cuáles son los beneficios de la meditación?

Cada día hay más evidencias científicas sobre los beneficios de la meditación. En los últimos años se han publicado más de 1.000 artículos en diferentes revistas científicas sobres los mecanismos psico-biológicos asociados a la meditación. Sólo sobre el mindfulness hay más de 670 estudios científicos del más alto nivel que muestran cómo la meditación ayuda a mejorar notablemente enfermedades como la fibromialgia, la migraña, la fatiga crónica, la ansiedad, la depresión, el dolor crónico… De hecho, después de 8 semanas de práctica diaria de meditación, las zonas del cerebro relacionadas con la memoria, el aprendizaje y la inteligencia emocional incrementan de medida.

Se ha comprobado también que se reduce el acortamiento de los telómeros (nombre que reciben los extremos de los cromosomas), un factor determinante para incrementar la longevidad.

La amígdala, la glándula que nos hace reaccionar de una manera visceral, también se hace más pequeña gracias a la meditación.

Pero además meditar contribuye a reducir el dolor y a mejorar la conectividad neuronal, entre otros, porque modera la liberación de cortisol, una sustancia que se segrega en abundancia en situaciones de estrés y que tiene multitud de efectos negativos sobre el sistema nervioso, sobre el sistema inmunitario y el organismo en general.

Últimamente los estudios que relacionan el estrés con la aparición de trastornos y enfermedades no para de crecer.

En el cerebro del meditador

Compartimos por su interés un notable artículo publicado hace tiempo en la revista Investigación y Ciencia y firmado por Ricard Matthieu, Antoine Lutz y Richard J. Davidson, que se ofreció en abierto por el blog Atención plena y ciencias contemplativas.

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Foto del monje Ricard Matthieu publicada en el artículo. Autor Jeff Miller, Universidad de Wisconsin-Madison

Cuando la Sociedad de Neurociencia invitó a Tenzin Gyatso, el decimocuarto dalái lama (líder del budismo tibetano), para que pronunciara un discurso en la reunión anual de 2005 en Washington D.C., unos cientos de los cerca de 35.000 miembros que iban a asistir al encuentro pidieron que se le anulara la invitación. Pensaban que un dirigente religioso no tenía lugar en una reunión científica. Sin embargo, el líder supo plantear a la concurrencia una pregunta provocativa y, en última instancia, productiva: «¿Qué relación podría haber entre el budismo, una antigua tradición filosófica y espiritual india, y la ciencia moderna?».

El dalái lama, siguiendo el lema «hechos, no palabras», ya había tratado de responder a esa pregunta. En los años ochenta inició un debate sobre ciencia y budismo que llevó a la creación del Instituto de Mente y Vida, dedicado al estudio de la ciencia contemplativa. En 2000, dio un nuevo enfoque a su empeño. Puso en marcha la subdisciplina de «neurociencia contemplativa» al proponer a los científicos que estudiaran la actividad cerebral de meditadores budistas expertos (con más de 10.000 horas de práctica).

Durante casi quince años, más de cien practicantes del budismo monacales y laicos, así como numerosos principiantes, han participado en los experimentos científicos de la Universidad de Wisconsin-Madison y al menos otras 19 universidades más. El presente artículo, de hecho, es el producto de una colaboración entre dos neurocientíficos y un monje budista que inicialmente se formó como biólogo celular.

La comparación de las imágenes cerebrales de meditadores expertos con las de neófitos y no meditadores ha permitido empezar a vislumbrar por qué este conjunto de técnicas de entrenamiento mental puede proporcionar beneficios cognitivos y emocionales. Los objetivos de la meditación, de hecho, se solapan con muchos de los de la psicología clínica, la psiquiatría, la medicina preventiva y la educación. Según indican cada vez más datos, la meditación puede ser un tratamiento eficaz para la depresión y el dolor crónico y, además, ayuda a cultivar una sensación de bienestar general.

Leer el articulo completo en:
http://atencionplenaycienciascontemplativas.blogspot.com.es/2015/02/neurociencia-de-la-meditacion.html